Pasar de la culpa a la responsabilidad en el Camino de las Llamas Gemelas

17:57



Seguramente una de las emociones que más recurrentes en el camino de la Llama Gemela es la culpa. Sentimos culpa, nos castigamos por los errores, sentimos que estamos pagando el pato de la maldades que hemos acometido contra los demás. O le echamos la culpa a los otros de nuestras circunstancias.

Sentimos que nos tenemos que purgar, que ganar el derecho, que ganar el perdón Divino para poder unirnos a nuestra Llama. O nos sentimos víctimas de las acciones de los demás y los culpamos constantemente.  Aunque esto resulta comprensible y natural te voy a decir que no es real.

La culpa lleva un tesoro escondido, ese tesoro es la responsabilidad. Te voy a mostrar el mapa para transcender de una emoción a otra para que puedas liberar tu carga, sea que la llevas solo o la transmites a los demás.
Debes saber que la culpa es un sentimiento que carga mucho nuestros cuerpos. Es una emoción densa como el alquitrán. Se pega a nuestro Ser y no nos permite brillar y reflejar hacia el exterior la Luz que tenemos dentro.

La culpa es improductiva porque te mantiene en un circulo vicioso muy nocivo. En el camino de la Llama Gemela nos enfrentamos a todos nuestros errores, no sólo en esta vida... se suman los errores de vidas anteriores. Y en ese momento la culpa empieza a tomar posiciones en nuestro interior.

Sentir culpa es lo natural porque no nos han enseñado a transmutarla en responsabilidad. La responsabilidad es reconocer los hechos, asumirlos, corregirlos pero desde un punto de vista de perdón hacia nosotros mismos.

Piensa en la culpa como una montaña que estás intentado arrastrar y que no consigues mover. Cuando tomas la responsabilidad  ante tus actos y dices: Me he equivocado, no he sabido hacerlo mejor. Esta montaña se encoge, se encoge mucho y se convierte en un diamante valioso que te enseña el valor del perdón hacia ti mismo y hacia los demás.

Si te sientes culpable por algo o culpas a los demás haz una lista con ello y perdona todos esos saldos. Cuando asumes que no lo has sabido hacer mejor, que no lo han sabido hacer mejor y perdonas, te estás liberando de mucho peso, pero también te estás haciendo cargo de tus actos con responsabilidad. La responsabilidad es poder, tienes el poder de decir que actitud tomar y cómo gestionar tu vida.

Este poder es vital para llegar a un buen nivel de autoestima porque mientras haya culpa no vas a poder amarte por completo. La responsabilidad también te aparta de los juicios, dejas de ver los hechos o personas como buenos o malos, inocentes o culpables. Simplemente son hechos que pueden incomodarte, pero no se hacen bola en la boca del estomago.

Y por último, ser responsable te mueve hacia el aprendizaje y la solución. Si veo que soy responsable de el dolor de mi compañero me hago cargo, nos pido perdón y avanzamos pero aprendo de este hecho, y él también. Mejora nuestra relación porque en vez de tirarnos la pelota el uno al otro - no nos engañemos, nadie quiere cargar con la culpa- hemos curado ese dolor antes de que se infecte y nos envenene. Juntos.




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