Mi Llama Gemela y vidas pasadas III: Si lo sé no vengo...

12:27



Primera Parte

Segunda Parte

Después de estas pequeñas dosis de una de cal y una de arena vino lo que viene siendo... sí lo sé no vengo. La vida que nos fracturó a los dos el Alma en mil pedazos. Después de esa vida y por esa herida, pasamos tres vidas más bastante malas, horribles. Fueron las siguientes:


Nuestro quiebre, como Llamas y como Seres fue a causa de algo que ni él, ni yo hicimos... simplemente pasó. Eramos pareja, eramos tirando a pobres pero muy felices, estaba embarazada de nuestro primer hijo cuando a mi me apuñalaron en la tripa. Quedé muerta en el bosque, no volví a casa.

A mi se me partió todo porque nos amábamos mucho y no sabía qué hacer, sola en el bosque y con el vientre sangrando, los momentos antes a morir todo era llamarlo a él y agárrame para salvar a mi niño. Esa era mi herida en el Alma no sanada que en esta vida, en forma de enfermedad, me estaba avisando de una fractura muy grande a nivel de segundo chakra.

Y él... bueno, no encontró el cuerpo y nunca más se supo de nosotros. De ahí vino el miedo al compromiso, al abandono, el rencor, la rabia profunda hacia todo, el karma con la oscuridad, las traiciones...

En otra vida, no sé si fue la siguiente o no, sé que era posterior a esa... él había pactado con la Oscuridad, yo era curandera, tubo un accidente, lo ayudé y cuando se recuperó me denunció y me estuvieron torturando hasta morir.

Luego me mostraron la de Asia, yo era prostituta... y él un cliente que tenía cierta debilidad por mi y por dejarme marcas. Me mató él de una paliza. Era algo enfermizo. Tanto el odio que él sentía por mi como lo que sentía yo por él. No se puede explicar, vale que él me deba unas palizas brutales, pero es que yo no intentaba escapar ni nada, y le tenía miedo pero a la vez era un sentimiento de Amor-culpa-miedo muy extraña.

El trío de "vidas de terror"  concluyó conmigo, opio, una sobredosis buscada y un hombre despechado completamente.

En esa vida nos cruzamos por la calle, se enamoró de mi nada más verme y yo, nada más verlo... sentí mucho dolor y me lancé a una vida disoluta y catastrófica. Él se pensó que lo rechacé porque tenia una herida en la pierna que le provocó una cojera y yo cargué con la culpa, por eso digo que el ego y la culpa son una mala pareja de baile. Mi culpa fue dejar pasar de largo a un hombre que yo consideré demasiado bueno para mi.

A raíz de esa vida, hicimos un pacto del Alma, desatendiendo el consejo de nuestros guías y del tribunal karmico... que afecta en esta vida y que tiene que ver con nuestro proceso de Llama Gemela, se aseguró de que esta vez lo iba a ver... bien visto y que no iba a pasar de largo, ni a rechazarlo.

Esto que te he contado pasó en un periodo de mes o mes y medio, fue muy bestia, mucho, lo pasé muy mal y, en una de las regresiones -porque a veces nos mostraban  trocitos y cuando nos recuperábamos continuábamos - fue cuando lo perdoné todo. Todo. Absolutamente todo. Ahí se acabo el karma, nos mostraron una vida más, pero fue un regalo, tanto la vida como verla. Pero va en la próxima entrega.

Cuarta y última parte

Namasté.

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