Meterse en el corazón: Desguace emocional

23:30



El otro día hice lo que viene siendo un desguace emocional. Cogí mi coranzoncito y lo desmonté pieza a pieza para poder mirar qué había dentro que pudiera doler y fastidiarme la existencia.

Lo hice porque mi corazón es mi casa emocional pero también porque es la de mi Llama Gemela y, como todos, una quiere que cuando la visitan su casa esté coqueta, y limpita y den ganas de quedarse de lo a gusto que se está

La verdad es que pensaba encontrar montones de cajas viejas, trastos, bloqueos, dolores, trampas, trabas... pero ha resultado que no, que está despejadito, y bien amueblado, y que huele a limpio, fresco y a casi nuevo.

Este desguace emocional es un ejercicio muy simple que va genial porque, o ves lo que realmente te está dañando o te das cuenta de que realmente la cosa no está tan mal y que el trabajo a dado sus frutos.

¿Cómo hacer el ejercicio de desguace emocional?

Elige un lugar tranquilo y ponte cómodo. Si pones música, mejor, no hace falta que sea música para meditar o relajarse, pon algo que te haga sentir bien. Siéntate


Hay muchas formas de hacerlo, yo he usado palabras, que son lo mío pero puedes coger piezas de construcción de los críos y ponerles nombre: de personas, de emociones, de sensaciones, de situaciones... O puedes hacer dibujos, o puedes usar fotos que te puedas asociar con esas personas, emociones y/o situaciones.

La cuestión es que tengas algo que puedas tocar físicamente que esté relacionado con lo que crees que hay en estos momentos en tu corazón. Por ejemplo:
-Dolor por abandono.
-Llama Gemela.
-Apego.
-Sensación de cerrado.
-Padre... 
Lo que te venga a la mente o lo que sabes que son temas a trabajar

Coge una, da igual si es al azar o te vas a lo más fácil y complicado. Lo coges entre tus manos y respiras. Deja que salga esa emoción,  que se presente ahora y la puedas sentir. Puedes llegar a sentir dolor como puedes llegar a darte cuenta que eso ya no te molesta, que ya no está. Si ha desaparecido, lo apartas o lo tiras y escribes una nueva pieza, palabra o buscas una nueva imagen que represente lo que ahora asocias a ese asunto. Si persiste, lo dejas en otro montón para trabajarlo cuando lo sientas.

Y así vas haciendo con todo. Verás que si has trabajado muchos temas te resultará más fácil seguir porque te sentirás estimulado. En cambio, si todavía queda mucho dolor, te costará. En tal caso, no lo hagas todo de una vez. Guarda en una caja lo que no puedas trabajar en estos momentos, toma una única emoción y céntrate en ella. Cuando cojas la pieza, la palabra o la imagen y la puedes sustituir por una más positiva, entonces ves a la siguiente.

Suerte.

Namasté.






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