Devolver lo que no nos pertenece

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Durante nuestras vidas vamos adquiriendo un montón de obligaciones y/o responsabilidades que no nos pertenecen. Por ejemplo cuando invertimos el orden (a nivel de organigrama) del Amor y nos convertimos -desde pequeños- en los padres de nuestros padres, o de nuestros hermanos mayores.

Cada vez que nos apropiamos de las tareas, sean cotidianas o a nivel de evolución, de otras personas nos estamos cargando con un peso que no nos corresponde, con una mochila... a la vez que privamos al otro de su aprendizaje.

Esto lo hacemos de forma inconsciente principalmente durante nuestra infancia, cuando nos sentimos responsables del bienestar de todo el Mundo. Para un niño no hay límites que marquen hasta dónde llegan los súper poderes que cree tener. Te invito a hacer un poco de memoria y que recuerdes alguna situación el la que te has sentido el responsable, por no decir culpable, del estado de ánimo de los mayores.

No voy a profundizar más en este sentido porque no soy una experta y no me corresponde hacerlo. Lo que te puedo decir, en base a mi experiencia personal, es que no es sano cargar con lo que le pertenece a los demás. Y lo sé muy bien porque he sido una acaparadora de las grandotas, todo era poco para mi... hasta que reventé, casi literalmente. Sólo voy a decir que durante muchos años no podía ni poner la espalda recta del peso que cargaba y que no me pertenecía.

¿Solución? Devolver lo que le corresponde a cada uno, con amor y perdón hacia el otro y hacia nosotros mismos. Sí, también vamos a incluir a nuestra Llama Gemela porque la persona que es de acaparar, arrasa con todo, con su Llama Gemela... pues también.

Si eres de los acaparadores y estás tomando conciencia de ello en estos momentos deja que te diga que no pasa nada, que no te tienes que sentir culpable porque lo has hecho con la mejor de las intenciones y sin saber que no era la mejor solución. Perdónate, devuelve las cosas a su correspondiente lugar y sigue hacia delante con alegría ¿Vale?

¿Cómo devolvemos lo que no nos pertenece?
Hay varias formas:
-Meditando. Cerramos los ojos, respiramos profundamente varias veces, nos relajamos y cuando estamos en un estado de paz interior... llamamos al Ser Superior de los implicados y devolvemos, con mucho Amor y Gratitud lo que les hemos arrebatado. Puedes imaginar que les entregas regalos, bolitas de Luz... bolsitas... lo que te resulte más cómodo. Cuando lo entregues, les pides perdón y te perdonas.
En caso de no tener claro qué es lo que te corresponde devolver haz lo que hice yo. Pedí que todo aquello que no me pertenecía fuera devuelto a su origen, también, con Amor y Gratitud. Pedí perdón, me perdoné. Imaginé que de mi interior salían bolitas de Luz y las cargué todas con Amor extra para la persona o situación que las recibiera.

-Escribiendo. Si sabes qué has cogido este sistema va muy bien porque es tan simple como escribirle una carta a la persona y devolverle lo que le pertenece. El protocolo es el mismo, con Amor, Gratitud, pidiendo permiso a su Ser Superior y pidiendo perdón a la vez que nos perdonamos. Cuando acabes, quema lo que has escrito e imagina que el humo pone las cosas en su lugar correspondiente.

-De viva voz. Esto es para valientes pero... si te apetece, puedes hablar con la persona y explicarle lo que ha pasado y que le devuelves lo que le pertenece. También hay que hacerlo con Amor y con Gratitud, pidiendo permiso y perdón.

Leí una vez un ejercicio que consistía en devolver el dolor que nos habían causado pero eso no te recomiendo porque es como pasar una patata caliente. Es decir, el dolor no va a desaparecer, va a cambiar de manos, no a transmutarse, por eso... es mejor que devuelvas lo que no te pertenece cuando puedas hacerlo desde la paz y la consciencia en vez de hacerlo desde el dolor o el rencor. En serio, sería como quitar la basura de tu casa para meterla en otra. Es mucho mejor llevarlo al contenedor deforma que no le molesta a ninguno de los dos ¿No? Pues sí.

Quiero remarcar que no eres mala persona por devolver lo que no te pertenece, al contrario, lo que haces, al retornar lo que no es tuyo... es ayudar al equilibrio propio y ajeno. Te recomiendo observar el asunto desde el punto de vista del Alma, quitando la parte mental y escuchando al corazón, lo harás con más paz.

Este ejercicio tiene efectos secundarios curiosos. No pasa nada malo, no te asustes, pero verás que la gente cambia de actitud respecto a ti de forma... casi mágica. No a peor o a mejor porque en este caso los juicios no valen, pero si hay cambios. Lo principal es que te sentirás más ligero, más cómodo y con menos dolores de espalda.

¿Cuándo se empiezan a notar estos cambios? Como cualquier trabajo a nivel energético depende de muchos factores. Hay sensaciones que las percibirás enseguida, sin necesidad de ser especialmente sensible, otras pueden tardar años en acabar de asentarse en su lugar. Sea como sea, devolviendo a cada uno lo que le corresponde haces lo correcto para todos y eso es lo principal.

Namasté. 

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