El Llama-do de la Llama: ¿Quién es ese chico tan guapo? o quinta parte

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-¿Está todo listo?
-Si, ya está... dentro de poco ella lo va a mirar.
-¿Crees que lo va a reconocer?
-Lo dudo, Ángel, lo dudo. Está muy agobiada con todo y parece no entender que está aquí, con este grupo de gente, para aprender a recordar lo que ya sabe. 
-Maestro, pero ella de estas cosas va bien ¿No?
-No va bien, Ángel. Está muy enferma y no parece darse cuenta. Aún no entiende que su cuerpo físico y emocional están conectados y que todos esos brotes son avisos, chillidos, para que reaccione. No sé cuánto tardará en liberar todas esas emociones... y pronto se despertará su karma con él. 
-¿Estás preocupado por ellos?
-Mucho, Amado Ángel... mucho. 

Mientras tanto en la Tierra... una gente muy maja celebraba una fiesta en una casa rural. No era una fiesta como las que puedas imaginar, con gente bebiendo, bailando o fumando. Había música, en directo, y muchas personas... pero lo que se hacia en las salas eran terapias. Estaba todo decorado con velas y la gente iba y venia, intercambiando conocimientos entre ellos.

Y allí, frente a la chimenea, estaban sentados Viajero y Creatividad. Ella estaba con la gente de la casa, que se habían convertido en un grupo habitual de amigos. Él había ido porque un amigo de un amigo de un amigo... o algo similar. Él parecía perdido en el lugar, estaba ausente estando presente, eso que no sabes si está o no está. No era dormido, era perdido. Ella estaba hablando con varias personas a su alrededor. Preguntando y jugando a crear bolas de energía con sus manos. Le gustaba, le hacían cosquillas y se divertía a la vez que aprendía. Con ellos estaba aprendiendo mucho porque en el grupo había un chamán, y gente que tocaba tambores, y otros que le daban libros, y otros que le explicaban historias... estaba en su salsa, como una niña... y era una niña comparado con el resto pero la cuidaban y la protegían de todo mal. No se podía quejar.

En estas que ahí estaba Creatividad, charlando... cuando miró hacia uno de los lados y lo vio. Vio a un chico guapo, algo despistado, descolocado, aislado... parecía estar solo en el Mundo, algo que también sentía ella, soledad. Se giró para preguntarle a su amiga quién era y al cabo de un momento lo tenía sentado a sus píes. No hablaron, ni una palabra... y Creatividad se dejó llevar. No lo besó, le puso la mano en el pecho, en todo el chakra corazón... y flipó, flipó porque... después de ver una especie de bruma en el pecho de ese chico... lo que vio fue a un niño pequeño sentado sobre una bola de Luz. Ese niño, al notar su presencia... empezó a hablar y le contó... le contó todo. Le dijo que se sentía sólo, perdido... que buscaba algo... que suponía que era él... pero que no lo sabía. También le explicó otros problemas que tenía pero que van a quedar entre ellos dos. Creatividad estuvo un par de horas, bien buenas, con la mano en el pecho del chico y cuando acabó, sin presentarse ni nada... le susurró al oído todo lo que el niño le había contado.

Él la miró sorprendido, alucinado... y sólo atinó a decir que la había estado buscando. Tras ese shock mutuo inicial... empezaron a hablar. Él confirmó toda la información que ella le había dado y le dijo que era la primera vez que le pasaba algo así. Ella le dijo a él que también era la primera vez. Se rieron y siguieron hablando ¿De qué? De los problemas de él y de las rarezas de ella.

Él parecía encantado de haber encontrado, por fin, alguien que le ayudara a entender todo lo que le estaba pasando porque estaba en pleno despertar espiritual. Ese chico también llevaba una doble vida y encontró en Creatividad el espacio y el lugar donde, por primera vez, ser lo que quisiera ser. Aunque no tuviera claro qué.

Se hicieron amigos, o eso parecía, pasaron los meses... Ella le tenía miedo porque era tan especial, tan luminoso y tan... tan, que no parecía real. Lo más cerca que había estado Creatividad de alguien parecido era a través de un libro o un película. Para ella... la gente real no era así, nadie era así, no había personas así en su realidad. Eso era lo que le asustaba. Eso... y que todo lo que tenía él de Luz ella lo tenía en ruinas ¿Él? Él estaba encantado porque, por una vez en su vida, no tenía que esconder nada, ni parecer, ni disimular... porque con ella podía hablar de lo que le diera la gana, sin miedo.

A ella, él le gustaba, mucho... pero sin quererlo o poderlo evitar. No era el tipo de chico habitual por el que ella se colgaría. Pelo largo e inaccesible. No. Era tan normal, tan sencillo, tan humilde, tan sincero que casi lo podía tocar... y tocarlo le daba tanto pavor que nunca quedaba con él a solas, por si las moscas. Ella no sabe si él sintió algo por ella alguna vez porque en esos momentos estaba muy dolorida, muy cansada y encortisonada como para pensar con claridad.

Una madrugada, mientras Creatividad estaba medio dormida... escuchó dentro de su cabeza una voz, una voz muy familiar... que la llamaba por el mote que le había puesto él. Se extrañó porque, aparte de su propia voz interior, nunca había escuchado a nadie más hablarle desde dentro. Era como tener un altavoz interno, dentro de la cabeza. Ella contestó y bromearon un rato. Al día siguiente se llamaron y comentaron la conversación anterior, también entre risas, sin darle más importancia.

Con el paso del tiempo iban hablando más vía mental hasta llegar a un punto en el que, estado cara a cara... no sabían si hablaban el uno con el otro o si directamente pensaban y se mandaban la información. Tanto es así que una vez alguien les llamó la atención porque sólo los veía reír y pasarse las cosas y se enfadó porque sabía que se estaba perdiendo algo. Vamos que si se perdía...

Esa fue la última vez que se vieron... a partir de ahí sucedió algo que Creatividad no puede recordar -que raro ¿Verdad?- pero que sospecha o cree saber. Ellos siguieron hablando mentalmente hasta que una noche uno de los dos, ella cree que fue él... dijo algo que a ella la trastocó o la asustó y le cortó la comunicación. Él no volvió a llamar. Tampoco volvió a invadir su intimidad mental.

¿Qué pasó después? Que la dulce introducción al Caos se merendó a Creatividad...

Fito y los Fitipaldis A la luna se le ve el ombligo


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Séptima Parte

Namasté.

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