El Llama-do de la Llama: Tierra a la vista o tercera parte

21:30



Primera Parte

Segunda Parte

Maestro y Custodio se miraron felices cuando escucharon berrear por primera vez a Creatividad ya encarnadita en forma de bebé rollizo. Todo había salido bien. La sanadora unida a su linaje familiar había hecho un estupendo trabajo ayudando a la madre y a la niña en el parto y no había surgido ningún contratiempo.  Nadie había parecido notar que esa madrugada, en ese hospital de una gran ciudad, no había habido ninguna urgencia desde que la madre llegó al hospital hasta que estuvieron todos instalados en la habitación. Perfecto. 

 Creatividad había elegido una familia muy peculiar para encarnar... y lo había hecho porque tenía una gran afinidad con la que sería su tía preferida y porque esa familia sabía lo que era comer bien. A demás, era una familia despierta a nivel espiritual y guiarían a Creatividad por el sendero almico desde bien chiquita. Verás, es que cuando la pequeña Creatividad empezó a ver Monstruos y a gente o animales transparentes nadie se extrañó o la cuestionó, al contrario. Por eso, a nuestra pequeña Creatividad no le parecía raro que los mayores, a la hora del café, hablaran de un montón de gente que eran Maestros pero no como los de su cole, que eran transparentes y que vivían en un Mundo que sólo se podía visitar en sueños. 

Custodio y Maestro, como habían prometido, estaban siempre a su lado, presentes. No había habitación en la que pusiera un píe Creatividad en la que ellos no hubieran puesto antes su presencia de forma que ella se acostumbró a tenerlos siempre cerca y a hablar con ellos. 

Pronto le perdió el miedo a todas esas cosas que asustaban a sus amigas y pronto dejó claro que era Alma Creativa, sobre todo cuando decoró con un mural súper guapo la pared del pasillo, de su vecina... porque eso sí lo tenía, las trastadas, siempre en casa de los demás. Que no se diga de Creatividad.

Como había que ponerla a punto y las mujeres de la familia ya la estaban preparando a nivel espiritual dejaron que fuera el abuelo paterno de Creatividad el que la entrenó en el arte de la improvisación. La sentaba cerca y creaba cuentos a medida que los contaba, pero no fue hasta años más tarde que Creatividad se percató que no había recibido el don de su abuelo si no que, había sido su abuelo el encargado de entrenarle el don. Le gustaba, le gustaba porque el iaio nunca repetía historias, porque ella siempre era la protagonista y porque igual podía ser pirata que trapecista. 

El abuelo materno la asilvestró dándole campo y gatos a porrón allá donde, unos años más tarde, ella encontraría su hogar. Era un lugar mágico habitado por brujas, duendes y hadas. Él, amante de las flores, plantó en ella varias semillas que florecerían a su debido tiempo. 

¿Sus padres? Sus padres aún no se han recuperado del shock. Ah ¿Su tía? Su tía le dio una muy buena educación musical, o lo intentó porque Creatividad se olvidó de todo el día que descubrió el rock.

Creatividad creció, bastante, en este ambiente tan normal y tan extraordinario al mismo tiempo y se formó entre conversaciones sobre OVNIS, reencarnación, Maestros, sanaciones y sueños mientras se merendaba su pan con chocolate o se comía un plato de migas en la cocina. 

¿Qué cuando empezó la movida? Diecisiete años después... Porque todo esto no era más que la preparación de la preparación, su dulce introducción al Caos... 



Marea Canto a la Tierra seca II


Cuarta Parte

Quinta Parte

Sexta Parte

Séptima Parte

Namasté.

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