Por qué no tomar una decisión ya es una decisión

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Parece que la Llama-corriente actual es la de tomar decisiones. No puedo ni contar la de Llama-casos que conozco que estáis teniendo que tomar y afrontar decisiones entre lo que viene del mundo exterior y lo que viene del Mundo interior o de lo que viene de la Mente y lo que viene del corazón. Por eso, os voy a dar la herramienta que uso cuando me hayo frente a una disyuntiva que me produce dudas, estrés y ansiedad. Porque dudar entre dos vías nos produce eso y porque no tomar una decisión ya es una decisión, pero esa será una decisión que no habremos elegido y que simplemente nos arrastrará.

CÓMO TOMAR DECISIONES Y ELEGIR NUESTRO CAMINO

La inercia es muy mala, todo lo que hagas por inercia sólo te llevará a una situación más complicada, a tener que tomar más decisiones y más difíciles cada vez. Esto sucede porque tienes miedo a equivocarte y en el proceso de la Llama Gemela... hay que sanar todos los miedos. ¿Cómo se manifiesta este miedo para ser sanado? Poniéndote entre la espada y la pared. Realmente no hay una opción buena o una mala. No te puedes equivocar. Lo malo es que no te atrevas a asumir tu poder. Da igual que parezca que la decisión que has tomado no es la más acertada porque te puede llevar a un verdadero tesoro. En resumen: el aprendizaje en este caso consiste en decidir, sea cual sea la cuestión y el resultado, en vez de dejar que la vida o los otros decidan por ti.

Por eso, cuando tengo que tomar decisiones, me tumbo en la cama, respiro profundamente y me imagino la situación mentalmente, me recreo en ella y, mientras hago eso, escucho a mi cuerpo. Sé que una opción es la correcta para mi, para mi Alma y para mi proceso porque es la que me aporta paz. Diga lo que diga el mundo exterior o mi propia mente. Siempre le hago caso al cuerpo, siempre. Es que no llego ni a investigar el por qué, si el cuerpo está en paz con la imagen mental... esa es mi buena opción.

Y abandono los juicios sobre lo que es correcto o incorrecto porque las situaciones no son buenas, ni malas. Lo bueno o lo malo de ellas lo determino yo en función al aprendizaje y crecimiento que soy capaz de exprimir de ahí. Por eso mismo... dejo que sea la situación la que se despliegue, sin controlarla, sin condicionarla y sin juzgarla.

Os voy a poner un ejemplo. Aparecen dos chicos que pueden ser mi Llama Gemela. Tengo dudas pero busco mi verdad. Me tiendo en la cama y dejo que mi cuerpo me indique qué chico es mi Llama. Entonces actúo en consecuencia pero dejando que la situación surja. No por ser mi Llama empiezo a insistir para quedar con él o para hacer cosas juntos. Dejo que surja todo de forma natural, pero yo he tomado ya la decisión, no la han tomado por mi, y no me he enredado en dudas, temores y en la parte mental no-Divina.

De hecho, ayer mismo tomé una decisión a nivel profesional siguiendo este sistema. Mi parte mental lo tenía muy claro pero una vez hecho el ejercicio... perdió toda la gracia. ¿Por qué? Porque era algo que iba a hacer para entregarlo a los demás, y eso está bien, lo que está mal es el precio que tendría que pagar. Quedarme sin tiempo para mi bienestar, para mi proceso, para mi crecimiento. Es una cuestión de puro equilibrio. Puedo dar en la misma medida que tengo, pero si sólo doy y no me cuido, no me cultivo y no me dedico a mi... me quedaré sin nada para mi y sin nada para los demás, por lo que esa opción no era una buena opción para mi en estos momentos. Si tiene que ser, surgirá una nueva ocasión y otra oportunidad, pero ahora, no. Ahora, primero me acabo lo que ya tengo en el plato.

También lo he hecho con mi proceso. Leía algo que me descolocaba sobre Llamas Gemelas porque no se ajustaba a mis sensaciones pero pensaba que eso tenía que ser verdad... Bien, claro que era verdad, pero no se ajustaba a mi caso particular, a las directrices que marcaba mi corazón.

Ni que decir que he caído en la trampa de buscar una respuesta diferente cuando la solución no me gustaba y no la quería asumir. Es natural. Lo que pasa es que las cosas seguirán su cauce por mucho que te empeñes en desviar el caudal del agua.

AVISO: Esto tiene efectos secundarios porque te puedes dar cuenta de cómo has llegado a meter la pata en tu vida. Y digo meter la pata en el sentido de elegir o no elegir opciones que te han perjudicado y que no te han aportado felicidad. En ese punto tienes ganas de darte de palos... pero lo mejor que puedes hacer es perdonarte por no haberlo hecho mejor y seguir, libre, hacia delante. Todos nos equivocamos, no pasa nada, te lo digo yo :)  También pasa, que a partir de ese momento ya no puedes culpar a los demás por lo que está mal en tu vida. Ya no vale el: es que tú me has dicho, es que tú has hecho o no hecho, es que tú... por tu culpa...

Piensa que todas esas dudas que tienes y que tanto te atormentan no dejan de ser avisos para que tomes tu poder. Cuando asumes tu poder y actúas en consecuencia... sabes que quizá te equivocas, pero estás dispuesto a vivir con tus errores antes que con los aciertos de los demás.

¿Quiere decir esto que lo tengo que poner todo en duda? Pues no estaría mal hacer el ejercicio para revisar qué sintoniza o no ahora contigo, quizás descubres cosas interesantes...

Namasté.


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