Sí pero yo...

15:01



Multitud de veces, hablando conmigo misma -qué? me caigo bien y soy una gran compañía ;)- como hablando con otras Llamas sale eso de: Si, lo entiendo, entiendo que el proceso va de esta forma, trabajando en uno mismo pero yo... lo que quiero es que mi Llama Gemela haga esto o lo otro o lo de más allá... y no lo hace.

¿Que quiero? Pues en mi caso, lo que yo quiero es que me mande un mensaje porque sé que me ha leído y no entiendo porque no dice ni: Eh, hola, tranqui, todo bien, nos vemos. Tampoco hace falta más ¿Sabes? Pero... no hay mensaje, entonces ¿Qué tengo que hacer? Y reflexionando sobre eso me ha venido una analogía a la mente, algo rara... pero entretenida. Es una analogía y es un aprendizaje sobre la actitud que tomamos frente a los hechos. Va de zapatos.



Bien, yo quiero estos zapatos, no otros, no parecidos, estos concretamente:

que serian el equivalente al mensaje que quiero recibir de mi Llama Gemela. Tenemos mi realidad; no tengo esos zapatos y mi deseo; tenerlos.  A partir de aquí puedo hacer varias cosas;
1)Cabrearme porque no los tengo. 
2)Decidir ir descalza porque si no me pongo esos zapatos, no me pongo nada más e ir clavándome todas las piedrecitas del camino. 
3)Decidir no andar porque no puedo hacerlo con los zapatos que quiero. 
4)Mirarlos, pensar que son una maravilla (soy una friki ¿Qué pasa?) y pensar que cuando los tenga voy a estar una semana sin quitármelos para nadaaaaaaaaa y por nadaaaa del mundo y que en lila también se ven genial mientras sigo mi camino con los zapatos que tengo, feliz y agradecida de tenerlos y poder llevarlos puestos. No son rosas, no son de zombies, pero son los que honro pues son los que sostienen a mis pies, que a su vez me sostienen a mi.

Traducido: Sí, me encantaría recibir un mensaje pero eso no puede ser la causa de mi felicidad o de mi infelicidad. Ni el mensaje, ni mi Llama Gemela, ni el resto de situaciones de mi vida, porque como los zapatos, son temporales. No puedo aferrarme a algo exterior y/o a algo temporal porque eso jamás me aportará felicidad real.

De hecho, estoy pensando que si no logro hallar en mí el pozo de mi propia felicidad profunda y verdadera puede pasar que estando unida con mi Llama Gemela también tenga problemas con otros zapatos porque mi Llama Gemela tiene su propia personalidad, sus propias ideas y razones para hacer o no hacer las cosas. Esto quiere decir que no está ahí para hacerse cargo de mis emociones y no está ahí para comprarme los zapatos.

Ah, pero lo que sí voy a hacer es deleitarme con la imagen e idear un sistema para financiármelos (primera creencia a eliminar: valen una pasta para ser zapatos)  porque esta Navidad, Creatividad va a tener esos zapatos puestos, sí o sí ¿Cómo? Pues en eso pensaré luego, en vez de pensar en por qué me manda o no me manda un mensaje... porque eso, aunque yo le quiera dar importancia, no la tiene.

No, no la tiene. No es importante el mensaje porque mi Alma sabe que todo está bien, en armonía, y que sucede todo lo que tiene que suceder en el momento exacto para mi nuestro mayor bien. Es el ego que el tiene problemas y se pone picajoso... porque el Alma ¿Sabes lo que dice el Alma? No le mandes basura vibracional en plan queja o juicio porque no lo vas a ayudar, ni a ti tampoco. Y es verdad.

Puede que ahora te pares a pensar y decidas que mi: Si pero yo... es una tontería comparado con el tuyo. Puede ser, soy una persona muy simple, pero el hecho es el mismo. Se trata, siempre, de vivir en el presente y ver la realidad como la manifestación ideal que necesitamos para expandirnos, sanar y crecer... y no como algo que fastidia, nos molesta y/o nos incomoda porque no se ajusta a nuestros deseos

Namasté.

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