Gracias, gracias, gracias

21:00



El ejercicio de gratitud de hoy no es, en sí, un ejercicio porque es más... un juego-compromiso con uno mismo.

Lo que te propongo es que, durante mínimo, las próximas veinticuatro horas des las gracias de forma indiscriminada y cada vez que te acuerdes. Que hay cola en el banco... gracias. Que la comida se chumasca un poco... gracias. Que te has planchado el pelo y llueve... gracias. Que te han regalado flores... gracias. Que estás barriendo... gracias. Que no sabes qué hacer... pues das gracias.

Esto que parece una locura y una soberana tontería es una de las formas más simples y poderosas de elevar tu nivel de vibración, pero elevarlo muy, muy, muy alto y muy, muy, muy rápido. Y aunque es muy simple, hay truco. Sí, más rápido que las meditaciones y más rápido que todo.

EL TRUCO

El truco consiste en no juzgar cuando das gracias, si encima no juzgas la situación, pues olé tú. Muchas veces, por no decir la mayoría... nos cuesta dar gracias por dar gracias y buscamos la razón por la que dar esas gracias. Y esto tanto a nivel de alta vibración como a nivel de baja vibración. Por ejemplo: hay cola en el banco. Puedo decirme a mi misma que doy gracias porque la cola me permite echarle un ojo al director -que está muy bien y lo tenía que decir- o puedo ir a decirme que doy gracias porque ante una situación que me molesta -porque quizá llego tarde- y me mantengo en alta vibración. Pues bien, el truco consiste en no hacer ese proceso y, simplemente, dar las gracias directamente. Veo un pájaro volando, gracias. Veo una nube, gracias. Ni veo del sueño que tengo, gracias. Sin motivo o razón aparente.

¿Por qué? Porque así vas a desactivar el mecanismo egoico de la clasificación, lo que viene siendo juzgar, y vas a interrumpir ese flujo de pensamientos molestos que no deja de atormentarte durante todo el día.

Mira, imagina que la palabra GRACIAS es el interruptor de la Luz ¿Cada vez que vas a darle al interruptor sopesas por qué lo haces? Creo que no o ibas a tardar una eternidad en hacer cualquier cosa de noche. Y en invierno más. Vamos, un drama. Pues bien, con las GRACIAS igual porque la palabra gracias es el interruptor que activa un secreto y mágico mecanismo que también da Luz. Da Luz en forma de bolitas de colores luminosas que se vierten sobre tí cada vez que lo pulsas. Y yo te pregunto ¿Cada vez que vas a darle al interruptor sopesas por qué lo haces?

Dicho esto ¿Qué sentido tiene dar las gracias sin ir a buscar por qué damos gracias? Pues tiene el sentido de servirnos de la gratitud para elevar nuestro nivel vibratorio y salir de cualquier tipo de densidad mientras depuramos y sanamos nuestros cuerpos. No se puede pedir más.

Seguramente, y es lo que me pasó a mi después de pasar mi primer día dando gracias, te vas a aficionar y vas a crear un hábito que te saldrá de forma natural y, teniendo en cuenta nuestros hábitos cotidianos, no me acaba de parecer un mal hábito ¿Verdad? ;)

Gracias y Namasté. 


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