Si pudiera llamarte ahora mismo...

21:00



Si pudiera hablar directamente con mi Llama Gemela en este momento le preguntaría cómo está y si es feliz. Quizá él se extrañaría porque no le preguntaría a qué se dedica, cómo se gana la vida y qué está haciendo en estos momentos. No lo se lo preguntaría porque realmente no me importa lo que haga, lo que me importa es que, sea lo que sea, lo haga con felicidad y le proporcione felicidad, el resto son detalles técnicos que no tienen importancia.

También le preguntaría si ya ha aprendido que jamás va a poder satisfacer las expectativas que tienen los demás de él porque los demás jamás van a estar completamente satisfechos, por mucho que se esfuerce pero que este problema no nace de él, que no tiene por qué responsabilizarse. Porque no es su responsabilidad que los demás se sientan satisfechos, es la de ellos y en sus manos está seguir poniendo el foco de la felicidad en el exterior o en su interior. Que no se preocupe más por eso.

Seguramente, le diría que hiciera caso a su corazón, porque jamás se va a equivocar y que, a veces, vale la pena tomar el riesgo. Disimuladamente, si eso fuera posible, le comentaría lo del camino energético y, como quien no quiere la cosa, insinuaría que -a veces- pedimos pruebas para estar seguros de los pasos a seguir pero, aún con eso... continuamos instalados en la duda, aunque las pruebas se vistan de largo, aunque las pruebas se conviertan en evidencias, porque realmente no es que tengamos dudas, es que tenemos miedo.

Lo más probable es que acabara esa conversación, entre bromas y risas, invitándolo a tomar un café y deseándole una feliz vida porque hay muchas cosas que no sé si le diría, no de buenas a primeras.

Porque no le diría que lo añoro, que tengo ganas de verlo sólo por el hecho de verlo, sin necesidad de más. Tampoco le preguntaría si tiene ganas de verme, si me ha añorado, si me añora... si lo que está buscando es a mi o si ya lo ha encontrado. No sé si le diría que no quiero compartir con él un único café, que con él quiero compartir una aventura, de las de verdad, de las que dejan huella toda la vida.

Aunque hay mucho que callaría sí que aprovecharía la oportunidad, por si no la volviera a tener más, de decirle lo maravilloso, fuerte, valiente y magnifico que es en estos precisos momentos. Que no es maravilloso, fuerte, valiente y magnifico por sus triunfos, que si justamente es maravilloso, fuerte, valiente y magnifico es porque sigue en píe y superándose. Y porque es capaz de levantarse después de caer.

O quizá... en vez de soltarle todo este rollo me pondría reír y le explicaría que una vez, hace mucho, mucho, mucho tiempo, había un Ser que se polarizó en dos partes para experimentar la vida con mayor amplitud y posibilidades pero, ahora, una parte de ese ser tiene ganas de volver a estar en la Unidad y quiere conocer qué opina otra parte. Y quizá, sólo quizá, le hablaría directamente y de forma franca de todas las cosas que me pasan, por si le sucede igual y le ocurre lo mismo... y quizá sí, o quizá no, se pondría a reír y me diría que ha cambiado la capa y la espada por el traje de Brujo y no habría más que decir.

Namasté.


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