Estar presente

19:00



Estamos presentes cuando dejamos de enfocarnos en el pasado, en el futuro o en aquello que cotorrea nuestra mente y experimentamos el eterno presente, que al fin y al cabo... es el lugar que habitamos eternamente. Recuerda que el ayer no vuelve y el mañana nunca llega.

El problema es que nos desplazamos del presente cada vez que este no nos gusta... porque ¿Cómo vamos a vivir en un lugar lleno de dolor o de frustración? Principalmente cuando estamos incómodos...

Aunque es relativamente fácil decir que te tienes que disciplinar para estar aquí y ahora sin salirte ni un pelo de hacia adelante o hacia atrás... creo que es mucho más sencillo ir a sanar el pasado no resuelto y el temor que provoca el futuro para que, de forma natural, son sintamos presentes. Pero ¿Cómo sanar el dolor del pasado y el miedo al futuro nosotros mismos y desde casa? Pues con el ejercicio que te presento en este artículo :)

ESTAR PRESENTE
Ya sabemos que si no estamos aquí y ahora es porque nuestro presente nos parece una piltrafa así que vamos a empezar por aquello que nos ha traído hacia lo que no nos gusta. Vamos a empezar resolviendo el pasado.

Con mucho amor vas a imaginar, escribir o contar una historia diferente a los acontecimientos dolorosos de tu vida, al menos, aquellos que no están resueltos. En este caso no es necesario que cambies toda la situación porque con darle un final lleno de aprendizaje y de paz ya lo tenemos resuelto. Por ejemplo, imagina que en el colegio o en el instituto te discriminaban y que eso te producido falta de seguridad y/o miedo al rechazo ¿Cómo lo transmutamos? Pues escribiendo, imaginando o contando que aprendimos a ser tan sumamente poderosos que aquellos incapaces de reconocer su poder tenían miedo. No se trata de imaginarnos en plan Atila haciendo justicia, se trata de llegar a sentir que hemos superado ese acontecimiento sin tener que llegar al imaginario de vernos en plan peli de animadoras. Lo que pasó, pasó... y no lo podemos cambiar pero... sí podemos transmutar cómo lo vivimos para llegar a un nuevo resultado.

También puedes ir soltando todo aquello del pasado que se ha instalado en el presente reconociendo que has cambiado, madurado y evolucionado. Esto puedes acompañarlo tirando proyectos que han caducado, ropa vieja que guardas por guardar o regalando los trastos que no vas a usar más. Eps, tampoco es necesario que te deshagas de todo si ese todo te fortalece. Por ejemplo, yo he tenido que pelear con mi madre pero tengo guardadas todas mis camisetas de adolescente, aunque estuvieran rotas y viejas y hechas polvo porque para mi son un símbolo de libertad, de diversión y de alegría. Esas camisetas son el recuerdo de tantos conciertos y tantos ratos que soy incapaz de tirarlas, es más, recuerdo de dónde salió cada una de ellas... pero eso no significa que cada día esté deseando volver a tener 17 años, que conste. Son parte de mi vida y me gustan pero no me esclavizan.

Tampoco está de más que escribas cartas o visualices a todas las personas que te han herido en el pasado pero... para darles las gracias o preguntar ¿Qué me habías venido a enseñar? Porque, quizás, descubrimos que nos han traído un regalo en vez de un disgusto o un trauma. Por ejemplo, la persona que se metía contigo en el colegio te puede traer un regalo de poder personal al decirte que te veía tan brillante que se asustaba de su propia luz.

Otra forma de soltar el pasado el ir recogiendo piedras, escribir en cada piedra aquello que deseas soltar e ir al mar a lanzarlas pidiendo que, muy amorosamente, el agua purifique y transmute esas emociones para traerlas frescas y limpias. Aunque también puedes escribir aquello que te daña de tu pasado y enterrarlo bajo una flor lejos de casa para que la Tierra lo absorva y lo sane porque... la energía no desaparece. Es decir, no vas a poder hacer desaparecer un hecho o la emoción asociada pero sí puedes transmutar esa emoción de forma que te impulse en vez de frenarte.

Una vez hayas liquidado el pasado energéticamente, independientemente de si parece que el presente ya ha cambiado o no, empieza a trabajar en el futuro desde el presente.

Como el futuro aún no ha llegado todos los problemas que solemos tener con él son imaginarios, por eso, ataja desde el presente. Si tienes miedo a envejecer, por ejemplo, empieza a hacer ejercicio y a cuidarte. Si tienes miedo a la soledad, realiza actividades que tengan como finalidad conocer gente nueva. Estando en el camino de la Llama Gemela sabemos que es posible que no surja el amor con una tercera persona pero ¿Cómo te vas a sentir si sabes que pase lo que pase estar soltera o soltero es una opción en vez de una obligación? Diferente ¿Verdad?

Desde mi punto de vista, ir a por una relación desde la carencia es volver a llenar el saco de frustraciones pero también es un aprendizaje pasar por ahí y eres libre para hacer y deshacer como decidas. Si crees que el camino de la Llama Gemela te produce infelicidad... cuelga el calzado un rato y date un descanso que, al fin y al cabo, pasará lo que tenga que pasar.

Si el temor está ligado al dinero, empieza a hacer un plan de jubilación, estudia si hay alguna posibilidad de invertir tu dinero sin riesgo o intenta encontrar un trabajo mejor porque todo es ponerse. Tengo una amiga que optó por buscar un alquiler más bajo y encontró una casa preciosa a precio de ganga pagando la mitad que en la otra casa y tengo otra que por el mismo precio dobló el espacio... porque la abundancia viene como viene.

Piensa que el miedo al futuro nace de los acontecimientos del pasado y que al sanar el pasado muchos de esos temores ocultos desaparecerán, por experiencia te lo digo.

Cuando cerramos temas no concluidos del pasado y eliminamos los temores sobre el futuro veremos que es mucho más sencillo estar presentes porque no habrá nada que nos estirará hacia un lado u otro pero aún tenemos la charla mental.

Para acabar con la charla menta no productiva vamos a decirnos Shhhh. Cada vez que la mente empiece a cotorrear haz que se silencie con un amoroso Shhh tal cual como si pides silencio en una conferencia, por ejemplo.

Verás que cuando la mente calla el cuerpo habla. A demás, estar presente no va evitar que sintamos ira, enfado o miedo pero sí nos va a ayudar a liberarlos con mayor facilidad. Cuando estás presente la clave es sentir, sea lo que sea, y preguntar ¿Qué siento? Si siento amor por el Universo dejo que ese amor se expanda y si siento miedo, igual. Me permito sentir el miedo porque así es como lo libero, se expandirá pero como es una emoción de baja vibración enseguida será transmutada por una emoción mucho más poderosa. 

Y ya, ya tenemos los tres pilares que sostienen nuestra presencia tal cual fuera un taburete de tres patas. Por eso, mientras los mantengamos fuertes y en el lugar en el que corresponde... seremos presencia porque estamos presentes.

Namasté.


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