Amor Exprés

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Si hay una enfermedad que destaque sobre las demás en estos tiempos modernos es la enfermedad de la inmediatez. El hecho de quererlo y tenerlo nos ha creado una idea falsa y confusa de lo que es la vida, de lo que son las emociones, de lo que es el Amor. La inmediatez nos ha dejado sin paciencia y sin capacidad de espera, consumidos por la prisa y la frustración.

Aunque no voy a negar que lo rápido tiene sus ventajas en esta vida tan cargada de actividades, deseos, tareas, trabajos y obligaciones, no hay que olvidar los ciclos de la vida y la naturaleza. Los ciclos naturales de las relaciones. El ejemplo más claro sobre cómo intentamos desvincularnos de los ciclos son los partos programados sin necesidad real de peligro...

Esa inmediatez adquirida es, para el Humano, relativamente moderna y está principalmente sostenida por el capitalismo. No digo que esté contra el capitalismo, digo que tengamos en cuenta la demanda y la oferta, el marketing y las estrategias comerciales que usan nuestros deseos, carencias y estructuras para hacernos creer que necesitamos objetos y servicios que no necesitamos.

En el caso del comunismo, tampoco es que las cosas vayan mejor, aunque China se haya sabido posicionar en el mercado capitalista... recordemos que la media para conseguir un coche en la antigua URSS comprendía una media de entre 10 y 15 años. Como vemos, el sistema comunista no es tan inmediato pero... está igualmente estructurado en el control. Es otro tipo de control pero es control.

Digo control porque los medios de comunicación controlan la información que nos hacen llegar. Controlan el qué, el cómo, el cuándo, el por qué y quién. Los centros comerciales intentan condicionar nuestros impulsos mediante olores y música estimulantes para el consumo. La publicidad... ¿Hace falta hablar de la publicidad? La publicidad es otro Mundo dentro de este Mundo. Y menos mal que ahora se ven anuncios mucho más conscientes y comprometidos porque hay algunos que dan ganas de llorar. Para no alargarme, hay bibliografía para el que quiera consultar.

En medio de este batiburrillo de prisas y estreses, de comida precocinada, de ollas rápidas, de complementos alimentarios y cirurgias estéticas, llega el tema del Amor Exprés.
Mientras en películas, series, novelas y demás nos venden las relaciones de consumo rápido, dónde todo sucede a una media de una hora y algo, nos vemos bombardeados por servicios de citas aún más rápidos. Entra, haz tu registro y ya tienes a tu pareja ideal. Aunque, ni de lejos, esa imagen se ajusta lo más mínimo a la realidad, ahí que vamos comprando el pack. Ya no necesitamos pasear, salir con los amigos, hacer actividades, tomar algo, charlar... no, ahora rellenamos un formulario y plas, se acabó la soltería. Bueno, eso es lo que nos quieren hacer creer...

La realidad, realidad concretamente no necesariamente Llama, es que se va buscando amor para tapar vacíos y suplir carencias. La realidad es que estamos encerrados en la monogamia secuencial porque no somos capaces de profundizar en nuestras relaciones personales. No somos capaces de comprometernos.

En el Llama caso... lo primero que nos encontramos es el desbarajuste rítmico. Nos han educado y alimentado para ser rápidos, resolutivos, prácticos y lógicos ¿Qué sucede? Que el artesano camino de la Llama Gemela tiene su propio ritmo. Un ritmo pausado y místico. Lo que sucede en el camino de las Llamas Gemelas es que sufrimos estrés por lo que nos parece lentitud. Padecemos porque este camino no se parece nada a la idea que nos han vendido de Amor Exprés. Sufrimos por la idea de velocidad vital que tenemos inculcada.

Socialmente, o globalmente, se nos impulsa a estudiar, a trabajar, a viajar, a tener una familia y amigos mientras estamos guapos y seguimos pareciendo jóvenes, todo a la vez. Hay que renovarse, ir a la moda, leer a la moda, ir al cine a la moda, en definitiva, consumir a la moda para no sentir que nos quedamos sin algo que bien podría ser vida, tiempo o gozo, no lo sé.

Lo que sí sé es que... Si miramos el camino de la Llama Gemela detenidamente, nos encontramos con un andar de eones y eones que concluye, ahora, en cuestión de años. Nos encontramos con un proceso en vez de un producto. No. Las Llamas Gemelas no son un producto con el que se pueda comerciar. No puedes encargar a tu Llama Gemela y recibirla contra-reembolso igual que no te puedes comprar el pack de evolución espiritual... no, aquí se pica piedra. En este camino sudamos, luchamos y trabajamos muchooooo para dar cada paso. Aún gracias, porque es de agradecer, que podemos disponer de herramientas como las meditaciones, el Ho' oponopono u otras que nos hacen de soporte, que si no... volvemos a los eones.

Ostras, y está bien acelerar, salir del ritmo de los eones para enfundarse el compás de los años, siempre que sepamos que el camino real del Amor Llama no es un camino Exprés.

Namasté.

P.D: Aún no se me ha ocurrido un ejercicio que nos ayude a ajustarnos a la cadencia del camino de las Llamas Gemelas pero... en cuanto lo tenga, lo publicaré. Por ahora, creo que la reflexión ya nos da lo que nos tiene que dar, un bofetón estructural.






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