Reconducir nuestra emociones

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(Este artículo lleva preparado un tiempito, supongo que estaba esperando el momento de ser publicado)

Reconducir nuestras emociones parece, a simple vista, una tarea ardua y complicada ¿Cómo voy a cambiar lo que siento? ¿Cómo controlar mi corazón? Ooooh pero es que ahí está el error y con error me refiero a fallo de cálculo atribuible a un uso obsoleto de nuestra energía... porque no es necesario que cambiemos nuestras emociones, lo que hay que cambiar son...
Los pensamientos que provocan tales emociones.

EJERCICIO: Imagina que estás avanzando por un pasillo y que, a cada paso, hay alguien esperando por ti para decirte lo maravillosa que eres. Mola ¿Verdad? Bueno, pues cuando acabes, vas a hacer lo contrario. Te vas a ver caminando por el mismo pasillo pero, esta vez, te van a crispar. No es necesario ni se que metan contigo, con cabrearte hay bastante para ver...
-¿Cómo te sientes?
-¿Cómo ha cambiado tu vibración?
-¿Cuál de las dos visualizaciones es más potente?
-¿Recuerdas que es un ejercicio y no la realidad?
Ah... ya puedes soltar el cabreo.

Y es que la clave del cambio está en saber que nuestros pensamientos construyen nuestras emociones y que nuestras emociones derivan en acciones.

PENSAMIENTO---->EMOCIÓN----->ACCIÓN

Como humanos, asociamos las ideas directamente con la acción. Pienso, luego actúo ¿No? Mmmm ¿Seguro? Sigamos una secuencia que nos sirva de ejemplo: Pienso que mi Llama pasa de mi, ergo... me siento como una mierda, ergo... actúo como si no valiera nada. Alé! En tó el juju que he daó ¿O no? Pues eso, menos comecocos y más rock and roll. Quidir, no paso de pensar que pasa de mi a sentirme como una mierda, primero hago el proceso emocional. Entonces... ¿Cómo lo apañamos?

Pues lo apañamos con tiritas para el ego y ¡Y! y escucha emocional. Dicho de otro modo:
¿Por qué me siento así?
¿Qué idea a creado esta emoción?
¿Qué patrón crea esa idea?
Seguido de un:
Mira, patrón, me amo como soy. Gracias pero ahí tienes la puerta. 

Porque el proceso mental, visto lo visto, mucho resultado no da.

Razonar con nuestra mente irracional es una perdida de tiempo, un gasto inútil y caro, que consume energía de la chula a raudales. Aquí tenemos el ejemplo que evitará que digas que no:
(Conversación entre nuestra mente inconsciente (in) y consciente (co):
IN: Mi Llama pasa de mi.
CO: No, mujer, no pasa, lo que sucede es que está ocupado.
IN: Mi Llama me tiene en lista de espera.
CO: No, mujer, es que tiene mucho trabajo.
IN&CO: SOY LA ÚLTIMA MIERDA.

He sintetizado pero, entre tú y yo, ya me dirás si es o no es eso lo que acaba sucediendo...

En fin, y resumiendo:
-Pienso, luego siento, luego actúo en resonancia a mis ideas y emociones.
-Como las ideas son tercas, me alío con mis emociones para acabar con los patrones.
-No discuto conmigo, paso al amor hacia mi directamente.



Y con esto y un poco de práctica... tenemos muchos resuelto.

Espero que lo disfrutes,

Namasté.

P.D: Sí, sin más. Por dar vueltas, le podemos dar lo que quieras pero no vamos a encontrar nada nuevo al hacerlo. Tú verás!!!




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